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Che, do you know the real story about ‘El Che’?

The Expanish Spanish School blog today is brought to you by Analia Imparato, one of the Expanish Spanish teachers,  about the infamous Argentine  – Che Guevara.

Hay hombres que luchan un día, y son buenos.
Hay otros que luchan un año, y son mejores.
Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos.
Pero hay los que luchan toda la vida: ésos son los imprescindibles.
Bertolt Brecht

Silvio Rodríguez, un cantautor cubano famoso en toda América Latina desde los años ’70 hasta hoy, inicia una de sus canciones, Sueño con serpientes, recitando estas palabras del autor alemán Bertolt Brecht. Es frecuente encontrarlas también en muchos de los numerosos “pósters” (y hasta en algunas remeras) que han multiplicado la imagen del Comandante Ernesto “Che” Guevara tomada por el fotógrafo Alberto Korda a lo largo y a lo ancho del mundo (la misma que ilustra este texto). Las “serpientes” de la canción se parecen mucho a las que este imprescindible luchador tuvo que combatir durante su lamentablemente corta vida (39 años). Y aunque Bertolt Brecht no pronunció esas palabras pensando en el “Che”, ellas lo pintan en cuerpo y alma.

Pocos hombres, vivos o muertos, han suscitado tanta admiración, fascinación, confusión, crítica y desprecio al mismo tiempo, o han llegado a convertirse en verdaderos íconos universales de la publicidad. Curiosamente, el espíritu del “Che” estaría horrorizado si viera que la explotación de su imagen genera miles de dólares por año que no precisamente caen en manos de las personas más necesitadas ni hambrientas.

Este símbolo juvenil de la lucha y de la rebelión es, además, uno de los argentinos más famosos del mundo (junto con Evita, Diego Armando Maradona, Carlos Gardel y Jorge Luis Borges). Además de argentino, se trata de uno de los varios rosarinos célebres (acaso el más célebre de todos), como decía la profesora Clara en De bares y amigos recientemente. Argentino de nacimiento, pero cubano “por adopción”: los mismos cubanos, quienes lo consideraban un compatriota y un hermano después de tanta lucha conjunta, le otorgaron la nacionalidad tan pronto como el nuevo Estado empezó a funcionar.

Así, pues, nacido en Rosario, provincia de Santa Fe, el 14 de junio de 1928, murió asesinado clandestinamente por el Ejército Boliviano con la colaboración de la C.I.A estadounidense en La Higuera (Bolivia), el 9 de octubre de 1967. Médico de profesión, y también político, revolucionario (“guerrillero” para algunos, “asesino” para otros), soldado, escritor, periodista, fotógrafo aficionado, idealista, humanista… Su biografía, gracias a la abundante bibliografía y filmografía existente sobre él, es casi tan conocida como su imagen: desde el joven viajero soñador en busca de un destino y de una utopía interpretado por el mexicano Gael García Bernal en Diarios de motocicleta de Walter Salles (2004), hasta el reflexivo y humanitario combatiente y luego líder de la Revolución Cubana, mano derecha de Fidel Castro, en la piel de Benicio del Toro en Che, el argentinoy Guerrilla de Steven Soderbergh (2008).

Efectivamente, dedicó toda su vida al combate por aquello en lo que creía: primero como líder del movimiento revolucionario cubano junto a Fidel, luego como colaborador en la organización del nuevo estado cubano posterior a la victoria de la Revolución, más tarde como soldado en el Congo y finalmente combatiendo en Bolivia. El Che era un hombre inquieto y de acción: una vez que el nuevo gobierno cubano estuvo estable y bien administrado, renunció a las tareas burocráticas que le ofrecían permanente y que habrían facilitado su vida y la de su familia (numerosa, ya que se casó dos veces y tuvo seis hijos). Él creía firmemente que era posible extender el éxito de la Revolución cubana al resto de América Latina y al Tercer Mundo en general; en consecuencia, puso manos a la obra y se fue de Cuba con el sueño de ayudar a otros pobres olvidados u oprimidos. Desafortunadamente, estaba equivocado. Las “serpientes” eran más y más fuertes de lo que él pensaba; terminaron por rodearlo y vencerlo a fuerza de confabulaciones y presiones. Pero no por completo… Las “serpientes” habrán vencido al hombre, pero no a su espíritu, ni al símbolo: el recuerdo y la imagen del “Che”, en consecuencia, sus ideales y la historia de su lucha, han sobrevivido y continúan inspirando a muchos jóvenes del mundo que siguen escribiendo en las paredes de las prisiones y de las ciudades Hasta la victoria siempre.”