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5 razones por las que merece la pena tomarse el tiempo de aprender español

Cómo me decidí a dar el paso y por qué funcionó para mi.

Cuando me decidí a aprender español en el extranjero, no fue precisamente un capricho pasajero. Lo había estado intentando desde la época del instituto y me había plantado en la treintena sin pasar de las cosas más básicas. “Hola-cómo-estás” es una gran frase pero no es exactamente hablar español, ¿verdad? Cuando entré en una etapa de cambio laboral en la que estaba intentando mejorar mis posibilidades de conseguir un buen trabajo, supe que había llegado el momento de ponerme en serio con este reto.

Aquí van las cinco razones que me ayudaron a liarme la manta a la cabeza y pedirle ayuda a la gente de Expanish:

Número 1:  Hay más de 450 millones de personas en el mundo que hablan español.

Al ponerse a aprender español en el extranjero en un sitio como Barcelona, uno puede hacerse una idea de la cantidad de gente con la que uno puede comunicarse al hablar español – no sólo los nativos de España, sino también mexicanos, argentinos,  colombianos… Aprende español y habrás adquirido la llave para comunicarte con más de 450 millones de personas repartidas en 20 países distintos cuya lengua materna es el español. Hasta en los Estados Unidos un 16% de la población habla español como primera lengua.

Aunque el chino sería la opción más lógica si uno estuviera pensando simplemente en cuánta gente habla la lengua que uno va a aprender, la diversidad geográfica del mundo hispanoparlante hace del español una opción muy atractiva. Además, seamos francos; el español es muchísimo más fácil de aprender que el chino para alguien cuya lengua materna pertenezca a la familia Indo-Europea.

Número 2: Libros, películas y canciones sin intermediarios.

Igual suena un poco obvio o hasta tonto subrayar esto, pero uno de los cambios más notables después de pasar una temporada en el extranjero aprendiendo español fue darme cuenta de que había ganado acceso inmediato a un inmenso catálogo de tesoros culturales. Aunque ya había pensado en volver a ver alguna de mis películas españolas preferidas, nada me preparó para la grandeza de entender las películas de Almodóvar en su versión original o poder leer las sonoras descripciones de Gabriel García Márquez.

También debo decir que fue un poco decepcionante descubrir que el hit noventero de La Macarena en realidad describe una horrible relación de pareja.

Número 3:  La excusa perfecta para empaparse de una cultura increíble.

A menudo, la lengua es una llave que abre la puerta a una nueva manera de experimentar las cosas. Aprender español en el extranjero me permitió vincular la lengua que estaba intentando aprender a todas las experiencias que viví durante mi estancia. Comida, bebida, ritmos, humor, normas sociales, qué hacer y qué no hacer en según qué situaciones… son todo detalles pertenecientes a la cultura diaria española que van a caballo de su lengua. Y claro, ¿qué mejor manera de empaparse de todo ello que viviéndolo? “Tortilla de patatas” es un concepto muy difícil de comprender con las explicaciones de un profesor en un aula o a través de un curso online; hay que vivirlo.

Número 4:  Destacar en el mercado laboral.

Poder poner que hablo español en el CV ha hecho que mi perfil destacase por encima de los demás en unas cuantas ocasiones, pero llegar a la entrevista de trabajo y explicar cómo aprendí español en el extranjero me ha abierto más de una puerta. Todos sabemos que hoy en día hablar idiomas es un requisito indispensable, especialmente si tenemos en mente posiciones que necesitan de aptitudes de comunicación internacional, pero contar con la experiencia vital de aprender español en el extranjero es un añadido excepcional que verdaderamente marca la diferencia.

Número 5: Porque sí que puedes.

Aprender un nuevo idioma es un viaje largo. A veces arduo, pero en última instancia muy gratificante, requiere determinación, perseverancia y un verdadero compromiso con tu objetivo. Con el idioma que uno aprende llega la llave a un nuevo mundo de gente interesante, pensamientos y experiencias.

Para mí, el paso lógico fue buscar el sistema de aprendizaje que permitiese obtener los mejores resultados en el menor tiempo posible – aprender español en el extranjero con Expanish fue la respuesta que me permitió avanzar hacia el dominio del español.