Cómo mejorar tu redacción de textos en español

Vale aclarar que la expresión escrita es muy diferente de la expresión oral; en la oralidad, cuando hablamos con alguien, tenemos un contexto que se completa con la gestualidad, en la producción escrita ese contexto no existe, por lo que estamos obligados a ser más claros y precisos en la forma de expresarnos.

No existen técnicas mágicas para mejorar la forma de escribir en ninguna lengua, pero sí es bueno tener en cuenta ciertos elementos que nos permitirán redactar mejor, “our gold” es lograr brindarle al lector en español la información que esperamos reciba y para eso aquí van dos temas puntuales para tener en cuenta y algunos consejos:

Lo primero es el manejo de las fuentes.

Todo texto es la reproducción de algo escrito antes, el sistema de la lengua tiene infinitas posibilidades de combinación, pero el lector tiene una limitada capacidad de interpretación, no queremos escribir como James Joyce, sino lograr mejorar la expresión de ideas cuando nos lean, así que lo importante es prestar atención a aquello que leemos para poder copiar modelos. Mi recomendación es la lectura de escritores que pueden brindarnos expresiones y estructuras simples y claras.  No vamos a escribir como está escrito El quijote, de la misma manera que nadie escribe con el modelo de Macbeth. Dejemos afuera a Cervantes y Shakespeare y focalicémonos en, por ejemplo, César Aira.

Aira maneja un español actual y muy preciso a pesar de que el contenido de sus historias no son siempre realistas, les dejo un ejemplo que un profesor de Expanish me hizo recordar hace poco: El carrito.

Lo segundo es el orden y la fluidez.

Al final les dejo una explicación de Gustavo Bombini en su libro El escriturón sobre el uso de los párrafos. Todo texto es como un edificio, se construye sobre un orden lógico que permite mantener no solo la claridad sino también la fluidez. El orden de ideas es esencial para lograr la fluidez, cada párrafo está compuesto por una cantidad de oraciones que completan una idea, esta idea debe estar plasmada con conectores lógicos

Pequeños consejos

Ante la duda, tratar siempre de mantener el orden básico de las oraciones – sujeto, verbo, objeto -.
Si hay varias formas de escribir una oración, utilizar aquella donde haya menos comas. Sobre todo, cuidado con las oraciones explicativas intercaladas entre comas, que oscurecen el texto.
Aprenda a usar el punto y coma para alternar el uso de la coma y el punto.
Evite la repetición de palabras iguales o parecidas cercanas en el texto, (excepto cuando se refiere a algún nombre específico y hay posibilidad de que su omisión confunda el significado de la oración).
Al sustituir los nombres por pronombres (él, ella, ello,  este, ese, aquel, etc.) cuídese de que el lector entenderá perfectamente a quien se refiere este o aquella.  Si se ha hablado previamente de dos sujetos diferentes, – no necesariamente de personas – puede haber confusión en la lectura.
El uso del párrafo por Gustavo Bombini.

La respiración del texto

El punto y aparte le permite respirar al texto: es una pausa, un blanco, y también un descanso para el lector. Cuando llegamos a un punto y aparte, podemos levantar la vista y reflexionar sobre lo que acabamos de leer.

Pero no es ésta la única función del punto y aparte. Su función principal es la de dividir el texto en párrafos, en bloques de oraciones. ¿Y para qué dividir el texto? Para ayudar al lector a avanzar gradualmente, a organizar en su cabeza la información que va recibiendo.

En un relato, el punto y aparte puede dar paso a una descripción detallada de un lugar o de un personaje, a un hecho o una acción importante para la continuidad de la historia, a la aparición o intervención de un nuevo personaje o de un personaje distinto a los mencionados hasta entonces, a un cambio de escenario o lugar de la acción, a un avance o retroceso en el tiempo que nos ubica en un momento anterior o posterior…”

Prof. Pablo Grimozzi.

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